lunes, 20 de julio de 2009

James Taylor


Tenía 19 años y había salido de un hospital psiquiátrico, donde se recuperó de sus depresiones profundas. James Taylor dejó su grupo neoyorkino; The Flying Machine, y se fue a probar suerte al otro lado del Atlántico, en la vieja Inglaterra. En los primeros días de 1968, vivía en la zona londinense de Notting Hill Gate, donde grabó una maquetas con su guitarra acústica. Peter Asher, antiguo miembro del dúo Peter & Gordon, trabajaba en un nuevo sello discográfico, Apple Records, y mostró al impulsor del mismo – el genio polifacético de The Beatles, Paul McCartney – varias canciones con la voz y la ilusión del americano prometedor. McCartney colaboró con su bajo en uno de los temas de la ópera prima de Taylor: Carolina On My Mind, la canción preferida de su autor, una breve autobiografía de su adolescencia.

James Vernon Taylor (Boston, 12 de marzo de 1948) se empapó de música en el seno familiar. Su madre, una soprano, inculcó a sus cinco hijos el arte sonoro, el manejo de instrumentos diferentes –sobre todo la voz- y el cariño a las melodías. Alex, Livingston, Kate y el pequeño Hugo llegarían a grabar sus propios discos (todos influidos por James pero sin su magia). A los 14 años, Taylor actuó por primera vez junto a su amigo el guitarrista Danny Kortchmar, en la isla Martha´s Vineyard, donde veraneaban. Tres años después comenzaron los tiempos de confusión, la búsqueda nostálgica con las drogas, que se alternarán con etapas de recuperación y que le marcará su vida y su carrera. Inspirado por su angustia vital, este compositor que aunaba su formación clásica con el blues, el coutry, el rock y cuanto se le antojaba – swing o bossa nova - , compuso para su primer disco americano, Sweet Baby James, el tema Fire and Rain.

Esta canción alegórica sobre la adicción y la muerte sobrecogió a la audiencia estadounidense. Se vendieron más de un millón y medio de copias.

El año de James Taylor fue 1971. Interpretó You´ve Got a Friend, escrita por su amiga Carole King, y la versión se convirtió en número uno y el álbum Mud Slide Slim en el más conocido fuera de los Estados Unidos. Apareció en la portada de la revista Time y protagonizó junto a Dennos Wilson, el pequeño de los Beach Boys, la película Carretera Asfaltada en Dos Direcciones, de Monte Hellman. Poco después se casó con la cantante Carly Simon, cantante de la misma generación, que acababa de triunfar con You´re So Vain. Ambos se ayudaron en sus respectivos discos, tuvieron dos hijos y se separaron en los últimos días de la década. Las grabaciones, siempre muy intermitentes de Taylor, le dieron mayor prestigio – principalmente entre músicos como Stevie Gonder o el guitarrista Pat Metheny que le dedicó la composición James-. Se volvió a hablar de él con la recreación de Wonderful World junto a Simon & Garfunkel, su intervención en el festival antinuclear No Nukes en septiembre de 1979 y algunas versiones de How Sweet It Is (1975), Handy Man (1977), y Everyday (1979).

James Taylor decidió afrontar los 80s con un nuevo espíritu, lejos de su vieja enemiga la adicción. En 1985 participó en el festival Rock in Río, y comprobó la extraordinaria acogida del público brasileño, hasta tal punto que sus actuaciones se recogiéron en un álbum editado exclusivamente para Brasil. También añadió nuevas colaboraciones a las que había realizado en los 70s – había tocado con John McLaughlin po cantada en discos de Neil Young, Crosby, Stills & Nash, Joni Mitchell o John Hall – para artistas tan dispares como Stevie Winwood, Linda Ronstadt o Ricky Skaggs. Su estilo ecléctico lo fue aún más. Como los pequeños secretos que por secretos se hacen grandes, las canciones de James Taylor se funden con el tiempo para participar en un universo emocional que no tiene principio ni fin. Son notas que viajan en el interior más profundo del ser humano y que producen, mágicamente, en cada uno, imágenes o sensaciones distintas, porque se individualizan, y también semejantes, porque invocan a nuestra ternura y a nuestra imperfección a la vez. Su música, forma y fondo, es, como la vida, dulce y amarga.

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