viernes, 27 de marzo de 2009

SIMON and GARFUNKEL "Kathy´s Song"

Escucho el murmullode la lluvia,
como un recuerdo va cayendo,
suave y húmeda,
continúa resonando en los muros y el tejado.

Y desde el refugio de mi mente,
a través de las ventanas de mis ojos,
miro fijamente más allá de las empapadas calles,
hacia Inglaterra,
donde yace mi corazón.

Mi mente está confusa y distraida,
mis pensamientos están a muchos kilómetros de aquí,
yacen contigo cuando duermes,
y te besan cuando el día despierta.

Y como una canción,
que se empieza y se abandona,
no sé porqué paso el tiempo,
escribiendo canciones en las que no puedo creer,
con palabras rasgadas de rimas torcidas.

Como ves estoy aquí para dudar,
todo lo que abracé una vez como real,
se levanta ahora ante mí,
incrédulo y solitario,
porque la única verdad que conozco,
eres tú.

Y así,
igual que observo las gotas de lluvia,
tejiendo sus cansados riachuelos que van muriendo,
sé que yo soy como la lluvia,
que por tu gracia,
voy discurriendo.

Paul Simon (1966)


miércoles, 25 de marzo de 2009

BILLY PAUL "Me and Mrs. Jones"

Yo y la Sra. Jones
Tenemos algo juntos
Ambos sabemos que es un error
Pero es tan fuerte
Que nos dejamos llevar.

Cada día nos vemos en el mismo café
A las 6:30h y nadie sabe que estará allí
Cogiendonos las manos
haciendo toda clase de planes
Mientras en la máquina de discos
suenan nuestras canciónes favoritas.

Yo y la Sra. Jones
Tenemos algo juntos
Ambos sabemos que es un error
Pero es tan fuerte
Que nos dejamos llevar.

Debemos tener un cuidado especial
En no hacernos grandes ilusiones
Porque ella tiene sus propias obligaciones
Y yo, bueno, yo también.

Ahora es tiempo ya de marcharse
Y duele tanto, duele tanto adentro
Ahora ella seguirá su camino
Y yo seguiré el mío
Mañana nos encontraremos
En el mismo lugar, a la misma hora.

Yo y la Sra. Jones
Tenemos algo juntos
Ambos sabemos que es un error
Pero es tan fuerte
Que nos dejamos llevar.

Kenneth Gamble / Leon Huff / Cary Gilbert
(1972)


BILLY PAUL

Billy Paul comenzó su carrera musical a los 12 años apareciendo en emisoras de radio locales de Philadelphia. Escuchando discos que su madre compraba desarrolló un estilo vocal con raíces en el jazz, el R&B y el pop.

Paul asistió a la Escuela de Música de West Philadelphia para completar su formación en técnica vocal. Por esa época empezó a ser conocido en el circuito musical de su ciudad apareciendo posteriormente en clubs y campus universitarios a nivel nacional. Esto le permitió estar en concierto con figuras como Charlie Parker, Dinah Washington, Nina Simone, Miles Davis, The Impressions, Sammy Davis, Jr. y Roberta Flack. Nancy Wilson llegó a estar tan impresionada con una de las canciones de su álbum debut que también la grabó.

Paul conformó un trío y grabó su primer disco "Why Am I" antes de ser llamado a filas. A su regreso se unió al sello New Dawnquienes le pusieron en el grupo de Harold Melvin. Posteriormente grabó los albums Feeling Good at the Cadillac Club y Ebony Woman.

Luego vendría Going Eastcon el sello Philadelphia International Records, el cual le trajo mas reconocimiento del público, pero no sería hasta "360 Degrees Of Billy Paul" en donde lograría el éxito comercial y de crítica principalmente gracias a la canción "Me and Mrs. Jones".

"Me and Mrs. Jones" fue un número uno del Hot 100 por tres semanas en 1972. Vendió dos millones de copias y le permitió a Paul ganar un premio Grammy en la categoría de interprete masculino de R&B. En el Reino Unido entró al top 20 e igualmente fue éxito en muchos países.

Billy Paul ha ganado premios Ebby en múltiples ocasiones, así como American Music Awards, y premios de la NAACP.

Nunca otra canción suya llegó al nivel de "Me and Mrs. Jones" pero aun así se le considera una figura del soul de Philadelphia.


lunes, 23 de marzo de 2009

THE BEATLES "Nowhere Man"

El es un hombre de ninguna parte,
sentado en su tierra de ninguna parte,
haciendo todos sus planes de ninguna parte,
para nadie.

No tiene un punto de vista,
No sabe dónde va,
¿No se parece en algo a ti y a mi?

Hombre de ninguna parte, por favor, escucha,
No sabes lo que te estás perdiendo,
Hombre de ninguna parte, el mundo está a tus pies.

Es tan ciego como se puede ser,
sólo ve lo que quiere ver,
¿Hombre de ninguna parte puedes tan siquiera verme?

No tiene un punto de vista,
No sabe dónde va,
¿No se parece en algo a ti y a mi?

Hombre de ninguna parte, por favor escucha,
Tómate tu tiempo, no tengas prisa,
Déjalo todo, hasta que otro
te eche una mano.

El es un hombre de ninguna parte,
sentado en su tierra de ninguna parte,
haciendo todos sus planes de ninguna parte,
para nadie.

John Lennon / Paul McCartney
(1965)

THE BEATLES


En la década de los '50, en Liverpool, Inglatera, dominaba el skiffle (estilo musical derivado del jazz en el cual se puede tocar con lo que se tenga más a mano, como por ejemplo latas, cubos, etc). John Lennon había formado, en el colegio en el que se encontraba (Quarry Bank Grammar), una banda llamada "The Quarrymen", formada por algunos compañeros suyos.

Más tarde conoció a Paul McCartney gracias a un amigo común, Ivan Vaughan, el cual los presentó al finalizar un recital que dieron "The Quarrymen" el 6 de julio de 1957. A partir de entonces, John Lennon y Paul McCartney se hicieron amigos inseparables. Por ser John el lider del grupo, decidió que Paul se uniera a ellos, no sólo por ser su amigo, sino también porque tocaba muy bien la guitarra, y además era el único de ellos que sabía afinar bien.

Algún tiempo después conocieron a George Harrison, quien les pareció que tocaba bien la guitarra, aunque no se unió al grupo hasta un tiempo más tarde, debido a que era algo más joven que John y Paul.

De este modo, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, junto con Pete Best (batería) y Stuart Sutcliffe (bajo), formaron una banda. Cambiaron de nombre en numerosas ocasiones. Comenzaron como "Silver Beetles", posteriormente lo cambian por "Silver Beatles", y con ese nombre viajaron a Hamburgo (Alemania), con un pobre contrato. Allí, debieron tocar durante ocho horas diarias en unas condiciones deplorables. También allí conocieron a Astrid Kirchner, una fotógrafa que se enamoró de Stuart Sutcliffe, la cual les diseña un nuevo peinado: el flequillo, que tantas personas trataron posteriormente de imitar. Para entonces ya se llamaban "The Beatles"

Con Tony Sheridan grabaron un par de singles. Por lo visto, el grupo tuvo hace algunos años, una pelea callejera en Liverpool, y mientras todos lograron escapar, Tony no pudo, y John regresó para salvarle la vida. Pero esa pelea dejó una secuela importante, y es que unos años después, Tony tuvo un derrame cerebral, y murió. Esto sumió al grupo en una profunda tristeza. De este modo, Paul se encarga del bajo, y el grupo deja Hamburgo para regresar a Liverpool.

Sin darse cuenta, en Hamburgo habían mejorado mucho en su música, y después de un tiempo sin tocar, lo volvieron a hacer en un pequeño y sucio local, The Cavern (en Liverpool), donde se dan cuenta de los increibles progresos que habían hecho en Hamburgo. Brian Epstein, dueño de una casa discográfica, quedó impresionado durante una actuación del grupo, e inmediatamente les propone ser su manager. Los muchachos aceptan, ya que les urge el poder grabar, pero pronto descubren que eso no sería una tarea fácil.

Después de muchos rechazos de compañías discográficas, Brian les consigue unas pruebas en Parlophone, una sucursal de la EMI. George Martin, el productor de la EMI que tenía que evaluarlos, tuvo una buena impresión, aunque comunicó al grupo que si no cambiaban de batería no podrían grabar nunca, ya que para él, no resultaba de una gran calidad, y podía hacer que la banda no tuviera éxito. Dicho esto, los componentes de los Beatles tomaron una decisión: Pete Best fue echado del grupo, y en su lugar se colocó Ringo Starr, quien era miembro de la banda de Roy Storm, y que había tocado con ellos en Hamburgo. De este modo, obtienen el contrato para grabar, y realizan el sencillo "Love Me Do", con el que lograron situarse en las listas de éxitos del Reino Unido. En 1963, "Please, please me", "From me to you" y "She loves you" también acceden a las listas de éxito en puestos preferentes. Nace de esta manera la beatlemanía, la adoración de sus incondicionales, principalmente adolescentes, que muestran su fanatismo por la banda de manera desbordada.

Un año más tarde los Beatles asaltan el mercado norteamericano, donde sus temas alcanzan los primeros puestos en las listas de éxito. Paralelamente a su trabajo musical y aprovechando su enorme popularidad, los Beatles ruedan algunas películas, entre las que destacan "¡Qué noche la de aquel día!", en 1964, y "El submarino amarillo", de 1968.

Mientras tanto, los Beatles siguen aumentando su discografía y el éxito y popularidad de la banda crecen de manera imparable. En 1967 aparece uno de sus trabajos más destacados, "Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band", un LP que marcaría el nacimiento de la música psicodélica y supuso un rotundo éxito mundial para el grupo británico, que alcanzó el número uno simultáneamente en las listas británicas y estadounidenses.

En 1970 publican "Let it be", probablemente uno de sus mejores temas, pero las desavenencias entre los miembros del grupo hacen que los Beatles se separen, comenzando cada uno su propia carrera en solitario. En 1980 John Lennon es asesinado por un perturbado, un hecho que causó una gran conmoción en todo el mundo e impidió, definitivamente, cualquier reencuentro de la banda.

Historia del Flamenco


El flamenco es un género español de música y danza que se originó en Andalucía en el siglo XVIII, que tiene como base la música y la danza andaluza y en cuya creación y desarrollo tuvieron un papel fundamental los andaluces de etnia gitana. El cante, el toque y el baile son las principales facetas del flamenco.

Etimología

La palabra flamenco, referida al género artístico que se conoce bajo ese nombre, se remonta a mediados del siglo XIX. No hay certeza de su etimología, por lo que se han planteado varias hipótesis:

  • Por paralelismo con el ave zancuda del mismo nombre: Algunas hipótesis relacionan el origen del nombre del género flamenco con las aves zancudas del mismo nombre. Una de ellas dice que el flamenco recibe esa denominación porque el lenguaje corporal de sus intérpretes recuerda a dichas aves. Marius Schneider, en cambio, defiende que el origen del término puede estar en el nombre de estas aves, pero no en su parecido con el estilo de los bailaores sino en que el modo de mi, que es el predominante en el repertorio flamenco, se relaciona en la simbología medieval, entre otros animales, con el flamenco.
  • Por ser la música de los "fellah-mengu", los campesinos moriscos sin tierra: Según Blas Infante el término "flamenco" proviene de la expresión hispanoárabe fellah mengu, que significa "campesino sin tierra". Según él, muchos moriscos se integraron en las comunidades gitanas, con las que compartían su carácter de minoría étnica al margen de la cultura dominante. Infante supone que en ese caldo de cultivo debió surgir el cante flamenco, como manifestación del dolor que ese pueblo sentía por la aniquilación de su cultura. Sin embargo Blas Infante no aporta fuente histórica documental alguna que avale esta hipótesis y, teniendo en cuenta la férrea defensa que hizo a lo largo de su vida de una reforma agraria en Andalucía, que paliase la mísera situación del jornalero andaluz de su época, esta interpretación parece más ideológica y política que histórica o musicológica. No obstante, el Padre García Barrioso, también considera que el origen de la palabra flamenco pudiera estar en la expresión árabe usada en Marruecos fellah-mangu, que significa "los cantos de los campesinos". Asimismo Luis Antonio de Vega aporta las expresiones felahikum y felah-enkum, que tienen el mismo significado.
  • Porque su origen está en Flandes: Otro número de hipótesis vinculan el origen del término con Flandes. Según Felipe Pedrell el flamenco llegó a España desde esas tierras en la época de Carlos V, de ahí su nombre. Algunos añaden que en los bailes que se organizaron para dar la bienvenida a dicho monarca se jaleaba con el grito de ¡Báilale al flamenco! Sin embargo el término "flamenco" vinculado a la música y al baile surgió a mediados del siglo XIX, varios siglos después de ese hecho.
  • Porque a los gitanos se les conoce también como flamencos: En 1881 Demófilo, en el primer estudio sobre el flamenco, argumentó que este género debe su nombre a que sus principales cultivadores, los gitanos, eran conocidos frecuentemente en Andalucía bajo dicha denominación. En 1841 George Borrow en su libro Los Zíncali: Los gitanos de España ya había recogido esta denominación popular, lo que refuerza la argumentación de Demófilo.
Gitanos o egiptanos es el nombre dado en España tanto en el pasado como en el presente a los que en inglés llamamos gypsies, aunque también se les conoce como "castellanos nuevos", "germanos" y "flamencos"; [...] El nombre de "flamencos", con el que al presente son conocidos en diferentes partes de España,[...]

No se tiene certeza del motivo por el que los gitanos eran llamados "flamencos", sin embargo hay numerosas noticias que apuntan hacia un origen jergal, situando al término "flamenco" dentro del léxico propio de la germanía. Esta teoría sostiene que "flamenco" deriva de flamancia, palabra que proviene de "flama" y que en germanía se refiere al temperamento fogoso de los gitanos. En el mismo sentido el diccionario de la Real Academia Española dice que "flamenco" significa coloquialmente "chulo o insolente", siendo un ejemplo de ello la locución "ponerse flamenco". En un significado similar, el término "flamenco" es usado como sinónimo de "cuchillo" y de "gresca" o "algazara" por Juan Ignacio González del Castillo, en su sainete El soldado fanfarrón (ca. 1785). No obstante, Serafín Estébanez Calderón que en sus Escenas andaluzas (1847) aporta las primeras descripciones de situaciones flamencas, no utilizó ese nombre para calificarlas.

Historia

Debido a la dificultad para su estudio científico, muchos de los estilos que han influido en el flamenco se pierden en la noche de los tiempos. Se pueden considerar prehistóricas a todas aquellas fases de gestación y evolución, bien del propio flamenco, bien de los géneros musicales o líricos en los que encuentra ascendencia, anteriores al siglo XVIII, cuando se tienen las primeras noticias relativas a intérpretes profesionales. Es en esta etapa prehistórica donde se localizan los principales substratos y adstratos, que no se pueden denominar en modo alguno flamencos, pero que pueden haber contribuido en mínima, menor o mayor medida a su conformación.

Podemos considerar protohistórica la etapa que abarca desde las primeras noticias sobre el flamenco hasta las primeras grabaciones sonoras. En esta fase, que abarca desde mediados-finales del XVIII a finales del XIX, el flamenco se presenta como un producto si no acabado muy parecido al de los registros sonoros. Al comienzo de este período, el grupo de cantes que después se llamarían flamencos aun permanecen desgajados y aislados unos de otros, con una fuerte segmentación comarcal y, en ocasiones, étnica. Dos son las fechas decisivas para que esta situación cambie.

1808 La Guerra de la Independencia

Dada la superioridad militar del ejército napoleónico el grueso de la resistencia hispana frente a la invasión francesa lo constituye el pueblo llano, que se organiza en juntas y practica la táctica de guerrillas para obstaculizar el avance francés. Numerosos episodios heroicos jalonan esta lucha, con importantes bajas entre la población civil, pero sin duda los más emblemáticos son la batalla de Bailén, donde grupos de bandoleros y garrochistas colaboraron decisivamente en la derrota de la caballería francesa, y el cerco de Cádiz, que gracias al apoyo naval británico se mantuvo invicta.

Una vez terminada la guerra queda en la conciencia española un sentimiento de orgullo racial que contrapone al ilustrado afrancesado la fuerza telúrica del majo, arquetipo del individualismo, la gracia y el casticismo. En ese ambiente triunfa la moda cañí. Tras varios siglos de marginalidad, convivencia difícil y persecuciones y pragmáticas que no se llevan efectivamente a cabo, el casticismo ve en el gitano un modelo ideal de ese individualismo, de modo que los primeros intérpretes gitanos que llegan a la Corte no sólo son bien recibidos sino que refuerzan un sentimiento de fascinación por lo andaluz ya manifestado por los primeros viajeros del norte de Europa y que en esos momentos, en plena eclosión de las escuelas taurinas de Ronda y Sevilla, alcanza a la capital.

1881 Silverio Franconetti abre el primer café cantante

A pesar de no haberse conservado ningún registro sonoro cierto, se suele considerar a Silverio Franconetti uno de los cantaores más completos que han existido. Él, que no era de etnia gitana, aprendió de éstos todos aquellos cantes que permanecían ocultos para el público gaché, y decidió dedicarse al cante por consejo del mejor cantaor de su época, el Fillo. Tras un paréntesis en Uruguay, retomó su carrera en 1864 y en 1881 abre en Sevilla el primer café cantante.

El café cantante era un local nocturno donde los espectadores podían beber copas a la vez que disfrutaban de los espectáculos musicales. Como es de suponer, en estos locales se producían frecuentemente desmanes de todo tipo, lo que motivó un gran rechazo entre el común de la población que vivió de espaldas al momento más decisivo del desarrollo del arte flamenco, y que a la postre dificultó el acercamiento de las clases intelectuales a este fenómeno cultural.

Según publicó en sus memorias el cantaor Fernando de Triana ya en 1842 existía un café cantante llamado de Los Lombardos, pero hasta ese momento los distintos cantes e intérpretes habían estado bastante desconectados entre sí. En el café de Silverio éstos son reunidos unos frente a otros, en un ambiente muy enriquecedor pero muy competitivo, y al frente de todos el propio Silverio, cantaor de largo repertorio, de excelentes dotes artísticas y a quien le gustaba retar en público a los mejores cantaores que pasaban por su café. La moda del café cantante permitió el surgimiento del cantaor profesional (que ganaba más dinero cuanto mejor fuese su interpretación) pero a la vez sirvió de crisol donde se fundieron los múltiples aspectos del arte flamenco. Allí, el payo aprendía los cantes gitanos, mientras los gitanos reinterpretaban a su estilo los cantes folclóricos de los payos que radicaban en Andalucía, el cantaor de escaso repertorio se afanaba por extenderlo, y el público configuraba con su aplauso un gusto musical que tendía a unificarse (en temática y ejecución) y a discriminar unos palos de otros.

La evolución de los palos

En el transcurso del siglo XIX todos esos ingredientes, que a la postre conformarían el flamenco, se están fusionando y recreando hasta el punto de que siendo la mayor parte de sus coplas de origen campesino estas adquirirán su carácter flamenco ya en la ciudad: todas las cunas del flamenco son ciudades o agrovillas de marcado peso específico en las comarcas del Bajo Guadalquivir.

Por otra parte la apropiación de los gitanos a la ejecución de los cantes trae como consecuencia un estilo propio que los alejarán cada vez más de las tonadas populares, fenómeno que se acentuará aún más con el surgimiento de los cantaores profesionales.

Está muy extendida la idea de que el flamenco es el folclore de Andalucía. En la Andalucía pre-flamenca las músicas folclóricas estaban fraccionadas a nivel comarcal: seguidillas y sevillanas en el Alto y Bajo Guadalquivir, fandangos en el extremo occidental, fandangos abandolados en la Alta Andalucía y la campiña cordobesa, verdiales en los Montes de Málaga, trovos y músicas alpujarreñas para las tierras altas de Granada y Almería... El flamenco bebe de muchas de esas fuentes pero dando un resultado final tan estilizado y complejo que el andaluz medio, aún teniéndose como bien dotado para la música, sería incapaz de acometer. De hecho, en ningún momento de su larga trayectoria histórica, el flamenco ha pasado de ser una música relativamente minoritaria, con mayor o menor difusión, pero siempre superada por los folclores locales o comarcales.

Atendiendo a la métrica de las coplas se pueden dividir en tres grandes grupos:

- Herederas del romance: Coplas de tres o cuatro versos de ocho sílabas, con rima preferentemente asonantada en los versos pares.

- Herederas de la seguidilla: Coplas de tres o cuatro versos alternos de cinco y siete sílabas, con rima en los versos cortos.

- Herederas del fandango: Coplas de cinco versos (que a la hora de la ejecución se repite uno de ellos) de siete u ocho silabas, rimando las pares y las impares por separado.

Las del primer grupo se fueron desarrollando a partir de los cantes populares basados en el Romancero y los pliegos de cordel (impresiones de los romances que el cantante ambulante vendía tras su interpretación) cuya estilización dio lugar al corrido. El fraccionamiento de algunas cuartetas significativas (frecuentemente resumidas en tres versos) dio lugar a las tonás primitivas (impregnadas además de los cantes litúrgicos) y el acompañamiento de la guitarra (lo que le imprimió un compás para ser bailable), a la caña y el polo, que comparten métrica, melos y compás pero difieren en su ejecución; su paternidad se le atribuye a Ronda, ciudad fronteriza entre la Alta y la Baja Andalucía. Estos palos llegarían a Triana, arrabal de Sevilla con gran tradición en los corridos, donde se transformarían para dar lugar a la soleá. Desde aquí viajaría a Utrera, Jerez, Cádiz y El Puerto, donde conformarían variantes locales. En Cádiz, en ese momento la ciudad más cosmopolita de España, sufre multitud de influencias que la hacen evolucionar hasta generar el grupo de las cantiñas y su palo central la alegría con marcada influencia de la jota aragonesa. Asimismo de la interpretación más festiva de corridos y soleares surgirían en Triana los jaleos, y en Jerez la bulería. Los jaleos viajaron a Extremadura y las bulerías se redifundieron desde Jerez a toda la Baja Andalucía, generando variantes locales. Por otro lado, los tangos y tientos se desarrollan en los grandes puertos andaluces (Cádiz, Sevilla y Málaga), acusando la influencia de la música de la Cuba colonial según algunos autores, o de los primitivos ritmos gitanos según otros.

La métrica de las seguidillas es compartida también por algunas tonadas campesinas como la nana, los pregones y los cantes de trilla, cuyo arcaísmo interpretativo y argumental invitan a pensar que son géneros preflamencos. A partir de aquí pudo desarrollarse la liviana, palo que en un principio se interpretaría sin guitarra. La serrana en cambio se presenta como una interpretación virtuosista y melismática de la liviana, hasta el punto de que tradicionalmente se interpretaban juntas, sirviendo la liviana de introducción o de remate. Este grupo de palos son los de menor ascendencia gitana en elaboración e interpretación, por lo que no deja de ser curioso el hecho de que el palo más genuinamente calé, la alboreá, cante de boda vetado fuera de las reuniones familiares gitanas, comparta métrica. También sin guitarra pudo desarrollarse la primitiva playera (posible contracción fonética de plañidera), que andado el tiempo se impregnaría de los melos de las tonás para dar lugar a la siguiriya, finalmente ejecutada con guitarra. Su métrica es única y consta de un primer, segundo y cuarto verso de cinco o seis sílabas y un tercero que puede llegar a las once o doce.

Finalmente está el grupo de los fandangos, que en el siglo XVII estaba considerado el cante y baile más extendido por toda España y que al irse perdiendo quedó confinado en comarcas donde acabó generando variantes locales. A causa de la expansión de las sevillanas, en algunas comarcas (especialmente al oeste del Guadalquivir) estas variantes perdieron su papel de soporte del baile lo que permitió un mayor lucimiento del intérprete; de este modo surge el amplio abanico de variantes locales de los fandangos de Huelva, que en el siglo XX se refinará hasta dar lugar al variadísimo espectro de fandangos personales. En los pueblos de los montes de Málaga sobrevivirán, ajenos a la evolución flamenca, los verdiales, cante y baile afandangado cuyo frenético acompañamiento es una reliquia que se remonta como mínimo a la época morisca o incluso a la romana, como se desprendería de un mosaico del siglo I que se conserva en el Museo de Nápoles. Al este y sureste del Gran Río se acompañarán los fandangos con la bandola, instrumento de cuerda ejecutada con un compás regular que permite el baile. Surgen así los fandangos de Lucena, los zánganos de Puente-Genil (Córdoba), las malagueñas primitivas, las rondeñas, las jaberas, los jabegotes (Málaga), la granaína, el taranto (Almería) y la taranta (Jaén). Con la apertura de yacimientos mineros en el Levante español miles de campesinos andaluces, especialmente de las provincias más orientales, emigrarán a Murcia en cuyos principales enclaves mineros evolucionan los tarantos y tarantas. Ésta última desarrolla variante propia en Linares, y evoluciona hacia la minera de la Unión, la cartagenera y la levantica. A partir de la época del café cantante algunos de estos cantes también andarán el camino de deslindarse del baile y convertirse en cantes de compás libre, que permitirán el lucimiento de los grandes intérpretes. El gran impulso a este proceso lo dio Antonio Chacón, quien desarrolló versiones preciosistas de malagueñas, granaínas y cantes mineros.

Siguiendo con la metodología expuesta arriba, consideraríamos historia del flamenco a todos aquellos aconteceres que se producen a la luz del registro sonoro, ya sea en cilindros de cera, metálicos, discos de pizarra o cualesquiera otros soportes audiovisuales. En esta fase se sobrepone, por encima de las referencias y las especulaciones, la certeza de las grabaciones más antiguas, la voz de sus mismos protagonistas. Asimismo las referencias en prensa u otros medios escritos son más fácilmente interpretables debido a que el flamenco es ya un fenómeno conocido, y extendido e inequívoco.

La Generación del 98 y el Antiflamenquismo

El último tercio del siglo XIX supone una etapa convulsa para la política española: Estallidos revolucionarios, guerras civiles, golpes militares, etc. Estas tensiones se traducen en una debilidad exterior que culminará en la pérdida de las colonias en 1898. Estos hechos hacen reflexionar a la intelectualidad de la época que ve cómo España pierde su estatus de potencia política a la par que se va atrasando frente a los avances industriales del norte de Europa. Entre el ramillete de explicaciones exhibidos por estos intelectuales de la Generación del 98 se halla el "Flamenquismo", especie de cajón de sastre conceptual donde caben las costumbres gitanas, el cante flamenco, la afición a los toros y otros elementos de la cultura popular andaluza, que es vilipendiada en la misma época en que los intelectuales gallegos o catalanes intentan desde arriba un renacimiento cultural regionalista.

Todos los miembros de dicha Generación fueron por tanto "Antiflamenquistas", a excepción de los hermanos Machado que por ser sevillanos y a la par hijos del famoso folclorista "Demófilo" tenían una visión más compleja del asunto. El paladín de dicho movimiento fue el escritor madrileño Eugenio Noel, quien en su juventud fue un casticista militante. Noël, que era gran admirador de la cultura popular, atribuyó a la extensión del Flamenco y la Tauromaquia el origen de los males de la patria, en contraposición a los modernos estados europeos donde la ausencia de estas manifestaciones culturales parecían traducirse en un mayor desarrollo económico y social. Estas consideraciones hicieron que se estableciera durante décadas una grieta insalvable entre el Flamenco y la intelectualidad, sólo rota por el decisivo empuje de la Generación del 27, cuyos miembros más eminentes eran andaluces y por tanto conocedores de primera mano del fenómeno.

La refutación del Antiflamenquismo vino dada por dos frentes. En lo intelectual por el prestigio de artistas de talla internacional como Lorca, Picasso o Hemingway, así como por los abundantes estudios antropológicos y musicológicos editados a partir de los años 50 del siglo XX. En lo histórico por la constatación evidente de que los momentos de mayor esplendor del Flamenco y la Tauromaquia coincidieron casi siempre con años de desarrollo económico en España: década de 1920, década de 1960, década de 1980...

La "Ópera Flamenca" y el Concurso de Cante Jondo de 1922

Este concurso había sido promovido por Federico García Lorca y Manuel de Falla en su estancia granadina. Ambos artistas, que aún concebían el flamenco como folclore en vez de como arte, sentían preocupación porque entendían que el triunfo masivo que estaba teniendo el flamenco acabaría con las raíces más puras y hondas (en andaluz "jondas") del Flamenco. Para remediarlo organizaron un concurso de Cante Jondo (para diferenciarlo de cantes festeros, cantiñas y otros; dicha separación no se tiene hoy por válida) en el que sólo podían participar aficionados y el jurado fue presidido por Don Antonio Chacón, por entonces primera figura del cante. Los ganadores fueron un cantaor profesional retirado de Morón de la Frontera "El Tenazas" y un niño sevillano de 8 años llamado Manuel Ortega y que pasaría a la historia con el nombre artístico de Manolo Caracol. Al margen del resultado el experimento resultó un fracaso debido el escaso eco que produjo y ello fue así porque Lorca y Falla no supieron entender el carácter de arte grande y profesionalizado que por entonces ya tenía el Flamenco y se afanaron en balde por buscar una pureza que nunca existió en un arte que siempre se ha caracterizado por la mezcolanza y la innovación personal de sus creadores. Este purismo es una corriente conservadora del Flamenco que se asoma periódicamente en los momentos de mayor efervescencia creativa.

En esa misma época en que se organizó el concurso el flamenco vivía su Edad de Oro gracias a la Ópera Flamenca cuyo nombre no se debe a otra razón más que al interés de los promotores de tributar menos impuestos como por entonces sucedía con el género lírico. Son estos los años de Don Antonio Chacón, de Manuel Torre, de La Niña de los Peines, de Pepe Marchena, de Manolo Caracol y de muchas de las máximas figuras que ha dado este arte. Los espectáculos se producían en grandes auditorios como teatros o plazas de toros y se extendieron desde su núcleo en el Bajo Guadalquivir a toda España y a muchas de las principales ciudades del resto del mundo. Este gran éxito social y comercial arrinconó sobre el escenario a algunos de los palos más antiguos y sobrios en favor de aires más ligeros como las Cantiñas, los Cantes de Ida y Vuelta y, sobre todo, los Fandangos, cuya explosión se tradujo en un amplio repertorio de versiones personales. Desde el purismo se criticó en todo momento esa excesiva livianización de los cantes, el gaiterismo excesivo y el recurso al falsete, pero lo cierto es que los años de la Ópera Flamenca (que por las vicisitudes de la historia de España se extenderían hasta bien entrada la posguerra) supusieron una gran ventana abierta a la creatividad y la conformación definitiva y en clave mayor de algunos cantes que hasta entonces se habían tenido como periféricos.

El Neoclasicismo Mairenista

Durante los primeros años de franquismo se miró con recelo al mundo del Flamenco; las autoridades no tenían muy claro si esa manifestación cultural podría derivar en una conciencia nacionalista. Con el tiempo se adoptó una actitud sincrética por la cual a la copla andaluza (genero surgido a partir de la estilización y desarrollo de los cantes binarios) se la acabó denominando copla española, y acabó por imponerse como género musical dominante en todo el resto del país.

Libre de sospechas conspirativas el mundo intelectual se abrió a la consideración del Flamenco como materia de estudio científico; el primer y más decisivo paso en dicha dirección lo dio un intelectual argentino Anselmo González Climent, que se empleó a fondo en escrutar archivos, consultar fuentes y ordenar conceptos. El fruto de ese esfuerzo sería el ensayo "Flamencología", cuya primera edición vio la luz en 1955. Aparte del inspiradísimo título, autentico bautismo de toda una ciencia musicológica, el libro dignificaba todo lo relacionado con el arte flamenco a base de aplicar a éste la misma metodología que la empleada en otros campos del estudio académico, de resultas de lo cual quedó una nueva imagen más compacta y certera. Los numerosos contactos de los que echó mano el autor confirieron a su obra el prestigio definitivo. Un año antes este cambio de tendencia quedaba anunciado por la grabación de la primera Antología del Cante Flamenco de Hispavox, la cual supuso un revulsivo en una época dominada por el cante mixtificado y orquestado.

En 1958 se fundó en Jerez de la Frontera la primera Cátedra de Flamencología, que es la institución académica dedicada al estudio, la investigación, conservación, promoción y defensa del Arte Flamenco más antigua. Decir que "Flamencología" está en la base de todo estudio posterior sobre el Flamenco no es exagerar en modo alguno, pero si hay una obra donde esa incidencia se hace especialmente acusada es en "Mundo y Formas del Cante Flamenco", escrito al alimón entre el poeta cordobés Ricardo Molina (miembro del grupo Cántico) y el cantaor sevillano Antonio Mairena. Despojada del lenguaje tecnicista la obra explora la historia y la conformación del cante y describe la total variedad de palos y estilos, resultando una obra de indiscutible valor referencial a la par que polémica. Ésta viene dada por la defensa a ultranza que los autores hacen de lo que después se llamó la "tesis gitanista", en la que se establece erróneamente que el Flamenco es obra exclusiva de los gitanos y que lo habrían mantenido en la intimidad hasta la eclosión del profesionalismo. Asimismo se diferenciaba entre cante grande (aquel de más inequívocas influencias gitanas) y cante chico (aflamencamiento formal de tonadas folclóricas y coloniales). En base a estos preceptos se organizó el Concurso Nacional de Cante Jondo de Córdoba.

Con todas sus controversias el Neojondismo supuso un potente empuje en el proceso de dignificación del Flamenco, que poco a poco se fue desplazando de los grandes auditorios a los tablaos más selectos, del cine comercial al documental, de las verbenas a las cátedras.

Los inicios de la Fusión

Durante dos décadas se tuvieron por incuestionables los postulados mairenistas, reforzados sobre el escenario por el que ha sido uno de los más largos cantaores de todos los tiempos. Sin embargo sus opiniones más controvertidas encontraron respuesta en otros autores que vinieron a elaborar la "tesis andalucista", por la cual el Flamenco habría sido un producto cultural genuinamente andaluz (pues se desarrollaba íntegramente en esta región y sus cantes básicos derivaban del folclore meridional) y en él los gitanos habrían contribuido en tanto que andaluces, poniendo de relevancia la excepcionalidad del Flamenco entre el conjunto de músicas de los gitanos de otras partes de España y Europa. En la unificación posterior de ambas tesis contrarias, la "andalucista" ha acabado por tener un mayor peso (en parte por no ser excluyente).

A pesar del gran peso del mairenismo toda una generación de cantaores se había criado escuchando y admirando los cantes de Pepe Marchena o Manolo Caracol, y que como el resto de la sociedad española comenzaba a permeabilizarse de los nuevos estilos musicales venidos desde Europa y EEUU. Asimismo se respiraban en España nuevos aires de cambio social y cultural y todo ello se combinó en un período de revolución que se ha etiquetado (generalmente de manera vaga) como Fusión Flamenca. Uno de los personajes más decisivos en la conformación de éste fenómeno fue el representante de artistas Jose Antonio Pulpón, quien instaría a colaborar al cantaor Agujetas con el grupo sevillano de rock Smash. Pulpón consiguió reunir a la pareja más revolucionaria de la historia del Flamenco desde los tiempos de Antonio Chacón y Ramón Montoya. Se trataba del introvertido guitarrista algecireño Francisco Sánchez Gómez y del joven cantaor de San Fernando, José Monge Cruz.

La colaboración artística entre Paco de Lucía y Camarón de la Isla bajo la batuta de Pulpón supone uno de los momentos de mayor aceleración creativa en un arte que siempre se mantuvo en movimiento. Que éste proceso estuviese protagonizado por un guitarrista de técnica prodigiosa y por un cantaor de largo repertorio y personalísima actitud significaría la ruptura definitiva del conservadurismo resucitado por el mairenismo. Con el tiempo ambos artistas se separaron y emprendieron carreras en solitario; el de la Isla para convertirse en el cantaor más mítico dentro y fuera de los escenarios, con legión de seguidores que impusieron una impronta que sólo recientemente ha empezado a remitir. El de Algeciras para reconfigurar todo el mundo musical del Flamenco, estableciendo nuevos cánones interpretativos, nuevos instrumentos (el cajón, la flauta travesera...), rompiendo barreras estilísticas y dotando de sentido a las experiencias de fusión posteriores.

Otros dos intérpretes destacados en este proceso de renovación formal del flamenco son Juan Peña El Lebrijano, que introdujo el maridaje del flamenco con el folclore norteafricano de origen andalusí, y Enrique Morente, que a lo largo de su dilatada carrera artística ha basculado desde el purismo de sus primeras grabaciones hasta el mestizaje con el rock.

Actualidad

A lo largo de los años 80 surge una nueva generación de artistas que hacen avanzar la fusión un paso más. Estos nuevos músicos se encuentran frente a la doble raíz en una posición más equidistante que sus predecesores, pues si bien se crían en entornos flamencos ya han recibido la influencia de la primera generación (Camarón, Paco de Lucía, Morente, etc.) a lo que se añade un mayor interés en la música popular de los mass media que en aquellos años está renovando el panorama musical español. Es en este contexto donde surgen intérpretes como Pata Negra (que fusionan flamenco con blues y rock), Ketama (que buscan inspiraciones afrocaribeñas) o Ray Heredia (creador de un universo musical propio donde el flamenco ocupa un lugar central).

Ya a finales de ésta década y durante toda la siguiente la fonográfica Nuevos Medios impulsa el lanzamiento de multitud de talentos musicales que bajo la etiqueta "Nuevo Flamenco" lo mismo agrupa a jóvenes intérpretes de flamenco orquestado que a músicos de rock, pop o música latina cuya única vinculación con el flamenco son sus orígenes familiares, su etnia gitana o el añadir melismas y garganteos en temas que, por lo demás, se salen de cualquier estructura flamenca previa. De este modo se ha abusado de la etiqueta "Flamenco" con fines estrictamente comerciales; entre las bulerías con guitarra eléctrica de los primeros Pata Negra y las coplas cantadas por Diego el Cigala con el acompañamiento de Bebo Valdés media un largo camino donde en algún momento desaparece el último rastro (en compás, en métrica, en modos tonales, en palo...) de una voluntad flamenca. El hecho de que muchos de estos intérpretes de esta nueva música seán reconocidos cantaores (José Mercé, el Cigala, El Lebrijano) permite etiquetar como flamenco todo lo que interpretan, aunque sean estilos musicales diferentes ortodoxamente concebidos. Sí lo hacen, y además de manera notablemente fresca y desacomplejada, grupos como O'Funkillo y Ojos de Brujo, que siguen la senda del genial Diego Carrasco en su búsqueda de estilos musicales nuevos en los que el compás flamenco sea el protagonista y donde no se renuncie por sistema a la estructura métrica de ciertos palos.

Por la vía de una mayor conservación de las esencias flamencas destacan cantaores como Arcángel, Miguel Poveda, Mayte Martín, Marina Heredia o Estrella Morente, que sin renunciar a los beneficios artísticos y económicos del crossover mantienen en sus interpretaciones un mayor peso de lo flamenco concebido en un sentido más clásico. Esta nueva generación de cantaores supone un cambio social importante pues gracias al acceso casi ilimitado a las obras fonográficas de los máximos intérpretes se generan cantaores verdaderamente enciclopédicos sin ninguna vinculación familiar o geográfica con el mundo flamenco.

Cante

Según la Real Academia Española, se denomina "cante" a la "acción o efecto de cantar cualquier canto andaluz", definiendo "cante flamenco" como "el canto andaluz agitanado" y el cante jondo como "el canto más genuino andaluz, de profundo sentimiento".

Palos

Según la Real Academia Española, se conoce como "palo" a "cada una de las variedades tradicionales del cante flamenco". Los palos pueden clasificarse siguiendo varios criterios: Según sea su compás, su jondura, su carácter serio o festero, su origen geográfico etc.

Clasificación métrica (según Faustino Núñez)

  • 1. Estilos con métricas de 12 tiempos:
  • 1.2. Grupo de la seguiriya: Seguiriyas, Cabeles, Liviana, Serrana, Toná-Liviana
  • 1.3. Guajira y Petenera.
  • 2. Estilos de métrica binaria:

Clasificación alfabética

Alboreá | Alegrías | Bambera | Bulerías | Cabales | Campanilleros | Cantiña | Caña | Caracoles | Carcelera | Cartagenera | Colombiana | Cordobesa | Corrido gitano | Debla | Fandango | Fandanguillo | Farruca | Galeras (música) | Garrotín | Granaína | Guajira | Jabera | Jota Flamenca | Liviana | Malagueña | Mariana (música) | Martinete (música) | Media (música) | Media Granaína | Milonga (género musical) | Minera | Mirabrás | Nana | Petenera | Polo | Romance | Romera | Rondeña | Rumba | Saeta | Seguiriya o Siguiriya | Serrana | Sevillana | Soleá | Tango | Tanguillo | Taranta o Taranto | Tientos | Toná | Trillera | Verdiales | Vidalita | Zambra | Zorongo

Cante jondo

Según el diccionario de la RAE, el "cante jondo" es "el más genuino cante andaluz, de profundo sentimiento". Este diccionario recoge como equivalentes las locuciones "cante jondo" o "cante hondo", lo que avala que el término "jondo" no es más que la forma dialectal andaluza de la palabra "hondo", con su característica aspiración de la h proveniente de f inicial. Sin embargo Máximo José Kahn llegó a sostener que el término "jondo" procede de la locución hebrea "jom-tob" o "yom-tob", desinencia de algunos cantos sinagogales. Según García Matos e Hipólito Rossy, no todo cante flamenco es cante jondo. Manuel de Falla consideraba que el cante jondo era el cante antiguo, mientras que el cante flamenco era el moderno.

Ole

Adolfo Salazar recoge que la voz expresiva ole, con que se anima a los cantaores y bailaores andaluces, puede proceder del verbo hebreo joleh que significa "tirar hacia arriba", poniendo de manifiesto que los derviches giróvagos de Túnez también danzan dando vueltas al son de repetidos "ole" o "joleh". En este mismo sentido parece apuntar el uso del vocablo "arza", que es la forma dialectal andaluza de pronunciar la voz imperativa "alza", con la característica igualación andaluza de la /l/ y la /r/ implosivas. Es frecuente el empleo indiscriminado de las voces "arza" y "ole" a la hora de jalear a cantaores y bailaores flamencos, por lo que podrían interpretarse como voces sinónimas. Asimismo, en Andalucía se conoce como jaleo al ojeo de la caza, esto es, la acción de ojear, que es "ahuyentar la caza con voces, tiros, golpes o ruido, para que se levante".

Al margen del origen y significado de la expresión "ole", existe un tipo de canción popular andaluza así llamada por la característica repetición de dicha palabra. Falla se inspiró en este tipo de canción en algunos pasajes del segundo acto de su ópera La vida breve.

Duende

Según el diccionario de la RAE el "duende" en Andalucía es un "encanto misterioso e inefable". Federico García Lorca, en su conferencia Teoría y juego del duende confirma esa inefabilidad del duende definiéndolo con las siguientes palabras de Goethe: "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica". En el imaginario flamenco, el duende va más allá de la técnica y de la inspiración, en palabras de Lorca "Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio". Cuando un artista flamenco experimenta la llegada de este misterioso encanto, se emplean las expresiones "tener duende" o cantar, tocar o bailar "con duende".

Junto a las anteriormente citadas, existen otras muchas palabras y expresiones características del género flamenco, como "cuadro flamenco", "tablao flamenco", "juerga flamenca", "tercio", "aflamencar", "aflamencamiento", "flamencología"...

Historia del Jazz


El jazz es un género musical nacido a finales del siglo XIX en Estados Unidos que se expandió de forma global a lo largo de todo el siglo XX.

La historia del jazz se caracteriza por dos rasgos fundamentales:

  • En primer lugar, tanto por su constante asimilación de otras tendencias musicales estilística o culturalmente ajenas a él, como por su capacidad de mezclarse con otros generos y crear nuevos estilos musicales, como el rock and roll, que terminarían por evolucionar de forma independiente al jazz.
  • En segundo lugar, por la sucesión de forma ininterrumpida de un numeroso conjunto de subestilos que, vistos en perspectiva, manifiestan entre algunos de ellos enormes diferencias musicales.

El nombre

La palabra jazz, referida a un género musical, aparece escrita por primera vez el 6 de marzo de 1913 en el periódico San Francisco Bulletin, cuando, al reseñar el tipo de música ejecutada por una orquesta del ejército, señaló que sus integrantes entrenaban a ritmo de ragtime y jazz. En estos primeros años, la forma del nombre oscila entre jaz, jas, jass, jasz o jascz, y, según Walter Kingsley, colaborador del New York Sun, "el término es de origen africano, común en la Costa del Oro africana y en las tierras del interior". No obstante, puede que fuese un término originario del minstrel o del vodevil, o incluso del mundo árabe. Varios autores han subrayado también su relación con el acto sexual en el argot norteamericano.

El primer disco en el que apareció la palabra jazz como definidora de la música en él contenida lo grabó la Original Dixieland Band en enero de 1917 en Nueva York; durante ese año, además, se popularizaría el término, que probablemente había sido ya de uso común en la lengua oral entre 1913 y 1915.

Concepto

El jazz se caracteriza por eludir la ejecución de las interpretaciones a partir de la lectura fiel de una partitura (a pesar de que muchos músicos de jazz dominen el lenguaje musical): la base de la interpretación y el estilo jazzístico es la improvisación. En cualquier caso, exceptuando al free jazz o algunas jam session (donde suele suceder que no se trabaje sobre ningún tema ya conocido), improvisar significa que el intérprete recrea libremente el tema en cada ejecución sobre una determinada estructura armónica, ya sea en público o en un estudio de grabación: la melodía funciona como tema principal e idea para desarrollar una posible interpretación. En este sentido, la música de jazz se centra más en el intérprete que en el compositor.

La improvisación diferencia de forma primordial al jazz de otros estilos musicales de la tradición musical occidental, como la música clásica europea. En este sentido, el jazz recupera en la música occidental la improvisación como esencia musical, como existe en la mayor parte de las tradiciones musicales de origen no europeo, especialmente de los ritmos africanos, con predominio del uso de síncopas y de determinadas formaciones orquestales.

En cuanto a su repercusión pública, la subordinación de la melodía (el factor más valorado, por ejemplo, en la música pop) a la libertad creativa del artista, ha alejado históricamente al jazz de una presencia comercial masiva.

El patrón subyacente sobre el que se delinean melodías sincopadas y figuras rítmicas (frecuentemente, un ritmo aditivo) es metronómico y la organización armónica tonal emplea frecuentemente la escala del blues con fines melódicos. Son recursos habituales las blue notes, síncopas, ritmos múltiples, vibratos y glissandos. El formato de los de temas jazz es, en la mayoría de las interpretaciones, el del blues y el de la canción popular.

El jazz es habitualmente interpretado por formaciones en las que se destaca un instrumento solista (concertino) acompañado de una sección rítmica (ripieno formado por una batería, un contrabajo o bajo eléctrico y algún instrumento armónico como el piano, el banjo o la guitarra). Las formaciones pueden ser muy variables, desde solistas sin acompañamiento, tríos, cuartetos o quintetos, hasta las grandes Big Bands en las que la improvisación juega un papel secundario.

La libertad interpretativa, que es definitoria del jazz, ha llevado al uso de un término histórico, swing, como sinónimo de una determinada calidad rítmica que es percibida de una forma completamente subjetiva. Los instrumentos de la sección rítmica adaptan las figuras de sus improvisaciones o acompañamientos de acuerdo al tempo elegido para la interpretación. Al ser variable y subjetivo, no existe consenso sobre la notación correcta del swing y se suele aceptar escrito en corcheas.

Historia del jazz

Orígenes

El género se desarrolló en embrión a partir de las tradiciones de África occidental, Europa y Norteamérica que hallaron su crisol entre la comunidad afroamericana asentada en el sur de Estados Unidos.

Geográficamente, el jazz surge en el estado de Luisiana, concretamente en la zona de influencia de Nueva Orleans (cuna del estilo musical y principal centro jazzístico durante la primera época del jazz), a donde llegaban grandes remesas de esclavos de color, fundamentalmente de la zona occidental de África, al sur del Sáhara, la zona denominada Costa de Marfil, "Costa del Oro" o "Costa de los esclavos".

En muchas áreas del Sur de Estados Unidos, el batir de tambores estaba específicamente prohibido por la ley, de forma que los esclavos negros tuvieron que recurrir a la percusión mediante las palmas de las manos y el batir de los pies para disfrutar de sus fiestas y su música característica. Sin embargo, la prohibición no tuvo vigor en la llamada Place Congo (Congo Square) de Nueva Orleans, en la que hasta la Guerra de Secesión los esclavos tenían libertad para reunirse, cantar y acompañarse de verdaderos instrumentos de percusión tales como calabazas resecas y rellenas de piedrecitas, el birimbao, las quijadas, el piano de dedo pulgar o sanza, y el banjo de cuatro cuerdas.

Musicalmente, el jazz nace de la combinación de tres tradiciones: la autóctona estadounidense, la africana y la europea.

La comunidad afroamericana del sur de los Estados Unidos desarrolló su expresión musical a través de la improvisación creativa sobre el material que le proporcionaban las músicas religiosas (especialmente, los bailes y rituales vinculados al vudú) y seglares propias traídas de África, la tradición instrumental de las orquestas estadounidenses (sobre todo, las bandas militares) y las formas y armonías de la música europea.

Estas primeras manifestaciones musicales afroamericanas eran una mezcla de ritmos e instrumentos asociadas a la vida de los esclavos, por lo tanto interpretadas como canciones de trabajo y de diversión colectiva. La improvisación es ya, en estos primeros momentos, un componente esencial de estas músicas, que las contrapone a la música compuesta de los blancos.

Los esclavos fusionaron muchas de sus tradiciones africanas con el cristianismo protestante que les impusieron sus amos, lo que constituyó el caldo de cultivo apropiado para el desarrollo de los espirituales. Es importante observar el hecho de que, a pesar de las divergencias en ritmo, armonía y estilo interpretativo, la tradición musical europea que los esclavos conocieron en Estados Unidos ofrecía puntos de contacto con su propia tradición: así, la escala diatónica era común a ambas culturas. Si a esto se le añade el relativo aislamiento cultural en que vivía gran número de esclavos y la tolerancia de los amos respecto de su música, la consecuencia fue que pudiesen mantener íntegro gran parte de su legado musical en el momento de fusionarse con los elementos compatibles de la música europea y estadounidense, con lo que se consiguió un híbrido con notable influencia africana.

La finalización de la guerra que enfrentó el norte con el sur, permitió la llegada de gran cantidad de instrumentos musicales a las manos de los esclavos recién liberados, muchos de los cuales tomaron la música como forma de vida.

Con estos nuevos instrumentos y reuniendo todas las influencias musicales, se formaron las 'marching bands' y las bandas de música bailable de la época, que, a finales del XIX, suponían el formato habitual en lo que a conciertos de música popular se refiere. Los instrumentos de este tipo de grupos se convirtieron así en los instrumentos básicos del jazz: la corneta, el trombón, los 'reeds' o 'instrumentos de lengüeta' como el clarinete, y la batería.

Los músicos negros solían utilizar la melodía, la estructura y el ritmo de las marchas como punto de salida. Sin embargo, en el proyecto de la Dotación Nacional para las Humanidades ("Norte por Sur, de Charleston a Harlem") se dice: "(…) un espíritu negro, relacionado con el ritmo y la melodía, emergía desde los confines de la tradición musical europea, aun a pesar de que los intérpretes utilizaban instrumentos europeos. El gusto afroamericano por diversificar las melodías y remodelar los ritmos supuso la base de la que surgirían después muchos de los más grandes intérpretes del jazz."[cita requerida]

Siguiendo la tradición afroamericana de Nueva Orleans, muchos músicos negros consiguieron ganarse la vida en pequeñas bandas que eran contratadas para tocar en funerales. Estas bandas africanizadas jugaron un papel embrionario en la articulación y diseminación de las formas tempranas del jazz. Viajando a través de las comunidades negras, desde el sur profundo a las grandes ciudades del norte, estos músicos pioneros consiguieron establecer el aullido, la estridencia, el libre desvarió, la "ragedia" (raggedy) y el espíritu del ragtime, dando vida a una más elocuente y sofisticada versión del ritmo. Así las cosas, las formas iniciales del jazz, con sus raíces populares y humildes, fueron básicamente el producto de músicos autodidactas.

El endurecimiento de las leyes ‘Jim Crow’ en Luisiana a finales del XIX (que promovían la segregación racial con el tristemente famoso "iguales pero separados") hizo que muchos músicos afroamericanos fueran expulsados de diversas bandas que mezclaban a blancos y a negros. La habilidad de estos artistas musicalmente formados, capaces de transcribir y leer aquello que en gran parte suponía un arte de improvisación, hizo posible conservar y diseminar sus innovaciones musicales, hecho que cobraría una importancia creciente en la ya cercana época de las grandes bandas.

Progresivamente, aparte de irse creando esos grupos de músicos negros que actúan de forma autónoma y conjuntada como tales, se van estandarizando algunos estilos o géneros:

  • Los field shouters o lamentos de los esclavos expresando la crueldad de sus largas horas de trabajo, a los que luego fueron incorporados algunos instrumentos occidentales y principalmente, el ritmo sincopado africano.
  • El blues: asociado a la descripción de un estado emocional desconsolado o marcado por la depresión, aunque no sea intrínsecamente pesimista: expresa problemas relacionados con la pobreza, la emigración, las disputas familiares, la opresión, pero los reconduce con su expresión hacia la experimentación de una catarsis que deriva bien en la resignación, bien en el optimismo. El entorno original del blues es el gueto negro urbano y la granja rural.
El blues cuenta con una historia en gran medida independiente del jazz, a pesar de que su papel crucial en la creación y desarrollo del jazz resulta innegable. El formato musical, la escala y los rasgos interpretativos del blues forman parte del jazz y son decisivos para la comprensión de dicho género.
  • Las worksongs o canciones de trabajo en las plantaciones de algodón;
  • También la música de baile de las plantaciones contribuyó con seguridad a la formación del jazz y sus intérpretes son probablemente un precedente de sus primeros combos. Esta música servía para acompañar el baile y la aportaba un grupo de tres músicos: violín, banjo y percusión ligera (que a finales del siglo XIX contarían también con contrabajo o violonchelo y trompeta o corneta);
  • La comedia, el vodevil y los minstrels;
  • Los espirituales;
  • Las marchas ejecutadas por brass bands, bandas callejeras que actuaban en desfiles, cortejos, etc.;
  • El ragtime, "la primera música negra que consiguió amplia popularidad y distribución comercial", y de enorme influencia en toda la música estadounidense y en la música clásica de la época en general.
La mayoría de las consideraciones musicales relativas al jazz anterior a 1917 son materia de especulación, pues apenas existen grabaciones de lo que hoy se suele conocer como jazz.

Se considera a Buddy Bolden, cornetista y director musical, como el primer músico de Nueva Orleáns que tocó jazz.

Los primeros músicos de jazz

Los primeros grupos musicales que tocaron música jazz se caracterizaban por poseer una sección rítmica cuya función no era melódica y que evolucionaría hasta componerse de piano, contrabajo y batería. En este sentido, la importancia del piano para el nuevo estilo fue fundamental:

Mientras que el pianista de ragtime operaba como una entidad autosuficiente que ejecutaba de modo simultáneo los elementos melódicos, armónicos y rítmicos de la pieza, el pianista inscrito en un grupo de jazz se especializaba en dos de estas tres funciones: el patrón armónico y el ritmo propulsivo.

Por otro lado, el percusionista añadió vivacidad y síncopa a estos primeros combos jazzísticos. El instrumento melódico fundamental era la trompeta o corneta, que servía para delinear melodías sincopadas muy al estilo ragtime.

En cuanto a los músicos individuales, los pioneros del jazz fueron King Oliver, Freddie Keppard, Louis Armstrong, Jelly Roll Morton, Sidney Bechet y Buddy Bolden.

{{cita|El ritmo de los grupos de Nueva Orleans (...) se caracterizaba por operar en tres niveles: el pulso de negra, el grupo armónico de blanca y el grupo melódico u ornamental de corchea. (...) La polifonía improvisada de la primera línea consistía en ornamentación, obbligato e invención contramelódica. (...) El conjunto musical incluía elementos formales

Rítmicamente, los dos rasgos característicos del jazz de Nueva Orleans eran el break, originador de homofonía, y el stomp, con rasgos polifónicos.

Por lo demás, el jazz de los primeros tiempos tenían una clara funcionalidad social, tocándose en funerales, bodas, bailes, etc. Esta asociación con elementos populares conllevó que el jazz fuese vinculado a la vida licenciosa, ganándose las constantes críticas de la prensa a partir de los primeros años veinte por considerarse un síntoma de un generalizado declive moral.

Desarrollo del jazz

Posteriormente, inaugurando la época del swing, (1923-1939) llegó King Oliver, con su "Creole Jazz Band" y grabó entre otras composiciones "Dippermouth Blues". Los tres solos a corneta de esa pieza, además de ser el punto de inflexión entre la música callejera y el jazz, fueron imitados sin contemplaciones hasta mucho tiempo después por un gran número de músicos. Louis Armstrong - segunda trompeta de su banda y discípulo suyo- retomó en la orquesta de Fletcher Henderson el estilo, el virtuosismo y la flexibilidad rítmica de Joe Oliver, superándolo y marcando un camino imborrable en el tiempo. Otro gran iniciador del camino de la improvisación fue Sidney Bechet, virtuoso del clarinete y el saxofón soprano, precursor del "solo" en el jazz, que también en 1923 cautivó a los oyentes de la nueva música con sus grabaciones de "Wild Cat Blues", "Kansas City Man Blues", y en especial, el magistral "House Rent Blues".

Durante finales de los años veinte y hasta mediados de la década del 40, fueron las grandes bandas quienes dominaron la escena musical. El Swing se caracterizó por su carácter melódico que permitió que fuera una música perfecta para el baile por lo que su penetración mundial fue acelerada. Las composiciones seguían un formato escrito y no se daba gran libertad a la improvisación aunque esta no fuera la regla. En principio las grandes bandas eran raciales pero finalmente se fueron integrando músicos blancos y negros. Los más famosos directores de estas grandes bandas fueron Fletcher Henderson, Count Basie, Duke Ellington, Benny Goodman, entre otros.

El bebop (1940-1950), la revolución musical base de todo el jazz moderno, coincidió con la huelga de grabaciones que desde el 1 de agosto de 1942 hasta noviembre de 1944 llevaron a cabo todos los músicos organizados en torno a la Federación Estadounidense de Músicos (AFM). El efecto más perverso de esa huelga fue retrasar oficialmente el nacimiento de aquella nueva música que se estaba gestando en el norte del barrio de Harlem y en torno a un club ya histórico y desaparecido: El Minton's Playhouse de Harlem, en Nueva York. Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonious Monk fueron los grandes gestores de este género musical.

El cool o West Coast jazz, y el hardbop (1951-1969) convivieron durante este periodo de tiempo en una pugna por la hegemonía musical del jazz. Mientras en la Costa Oeste de Estados Unidos, Lennie Tristano, Lee Konitz, Dave Brubeck, Paul Desmond y otros músicos generalmente blancos le daban al jazz una impronta estilísticamente más culta, y presuntamente más funcional, en la Costa Este surgió con enorme fuerza alrededor del batería, Art Blakey, Horace Silver y los Jazz Messengers, un estilo que los negros neoyorquinos no dudaron en considerarlo no sólo como una respuesta al presunto amaneramiento del jazz, sino como legitimo heredero del bebop. Luego llegaron al jazz aires renovados que inauguraron toda una época: llegó el jazz libre o freejazz. Ornette Coleman fue acusado por los puristas de asesinar al jazz, pero cuando Miles Davis, entró en ese terreno con discos y aventuras musicales eléctricas, las críticas no sólo terminaron, sino que se volvieron alabanzas. John Coltrane, quien formó parte de algunas formaciones lideradas por Davis, es otro de los músicos insoslayables de este lenguaje musical.

A fines de los años 1960 y comienzos de los años 1970, el jazz se mezcló con el rock para dar lugar a agrupaciones como Soft Machine, Mahavishnu Orchestra, Weather Report, Return to Forever, bandas integradas por muchos de los músicos que habían participado del disco Bitches Brew de Miles Davis (o que habían sido inspirados por aquel álbum), representantes de un estilo llamado fusión o Jazz Rock. Ellos son: Robert Wyatt, John Mc Laughlin, Chick Corea, Herbie Hancock, Dave Holland, Wayne Shorter, Ron Carter, Joe Zawinul, Jack DeJohnette, Billy Cobham, Lenny White. Si bien la moda del jazz-rock pasó, estos músicos desarrollaron -con algunos altibajos- carreras interesantes. Desde esa década -y hasta el presente-, aparecieron otros nombres: Jaco Pastorius -muerto trágicamente en 1987, víctima de un custodio de un bar-, Michael Brecker y su hermano Randy Brecker, Pat Metheny, Bill Frisell, Mike Stern, David Fiuczynski, Esbjörn Svensson Trio, etc.

La escena musical estadounidense a comienzos del siglo XX

Al inicio del siglo XX la sociedad estadounidense había comenzado a despojarse de la opresiva y rígida formalidad que había caracterizado a la era victoriana.

Desde el siglo XIX, con las canciones de comedia y 'trovadores' (los "minstrel shows") o las melodías de Stephen Foster, la influencia de las tradiciones musicales afroamericanas aparecía como parte integrante de la música popular estadounidense y lo hizo así durante generaciones.

Los clubes, las salas de baile y los cafés (‘tea rooms’) comenzaron a aparecer en todas las ciudades. Curiosamente los bailes llamados negros, que se inspiraban en movimientos africanos –como el ‘shimmy’, el ‘turkey trot’, el ‘chicken scratch’, el ‘monkey glide’, y el ‘bunny hug’- fueron adoptados por un público blanco. El ‘cake walk’, desarrollado por esclavos como parodia de los bailes formales de sus amos, se convirtió en el último grito. El público blanco aprendía estos bailes viéndolos primero en programas de vodevil y observando luego a bailarines profesionales en los clubes.

En aquellos tiempos la música de baile popular no era el jazz aunque se encontraban ya formas precursoras, por ejemplo en la experimentación e innovación musical del blues o el ragtime, que pronto florecerían como jazz. Compositores neoyorquinos (los conocidos como el grupo de la ‘Tin Pan Alley’, entre ellos Irving Berlin), incorporaron la influencia del ragtime a sus composiciones aunque apenas utilizaban los mecanismos específicos que eran naturales a los artistas del jazz –los ritmos, las blue notes. Pocas cosas consiguieron más para hacer popular este tipo de música que el éxito de Berlin de 1911 llamado "Alexander's Ragtime Band", que se convirtió en una auténtica locura tanto en los Estados Unidos como en Europa (especialmente en Viena). Aunque la canción no estaba escrita como un ragtime, la letra describe a un grupo de jazz que convertía canciones populares a ritmos de jazz –como en la línea donde dice: "si quieres oír el ‘Swanee River’ tocado en ragtime…".

El ‘Jazz’ de Nueva Orleans

Una gran cantidad de estilos regionales contribuyeron al desarrollo inicial del jazz. Probablemente el primer movimiento musical al que comúnmente se denominó jazz (frecuentemente escrito 'jass' entonces) fue el desarrollado en el área de Nueva Orleans, en Luisiana.

La ciudad de Nueva Orleans y las áreas circundantes siempre han sido un centro musical regional. Gente de diferentes naciones de África, Europa y Latinoamérica contribuyeron al rico patrimonio musical de Nueva Orleans. En la era colonial de Francia y España, los esclavos tenían más libertad de expresión cultural que los de las colonias inglesas que luego se convertirían en los Estados Unidos. En las colonias protestantes, la música africana era vista como "pagana" y era comúnmente suprimida, mientras que en Louisiana era aceptada. Las celebraciones musicales africanas se siguieron celebrando en "Congo Square" en Nueva Orleans hasta por lo menos 1830, a las que también asistían blancos interesados, y algunas de sus melodías y ritmos fueron usados en las composiciones del compositor Louis Moreau Gottschalk. Además de la población esclava, Nueva Orleans también tenía la mayor comunidad de gente de color libre en Norteamérica, quienes se enorgullecían de su educación y usaban instrumentos europeos para ejecutar música europea y sus propias canciones de folk.

De acuerdo con muchos músicos de Nueva Orleans que recordaban la época, las figuras clave en el desarrollo del nuevo estilo fueron el extravagante trompetista Buddy Bolden y los miembros de su banda. Bolden es recordado como el primero en tomar el blues -hasta el momento una música folclórica cantada y acompañada por instrumentos de cuerda o armónica- y arreglarlo para instrumentos de metal. La banda de Bolden tocó blues y otras canciones, "variando la melodía" constantemente (improvisando), creando una sensación en la ciudad y rápidamente fueron imitados por muchos otros músicos.

Hacia principios del siglo XX, viajeros que visitaban Nueva Orleans remarcaban la habilidad de las bandas locales para tocar "ragtime" con una vitalidad que no se escuchaba en otros lados.

Las características que apartaron el temprano estilo de Nueva Orleans de la música ragtime que se tocaba en otros lados fue la mayor libertar en la improvisación rítmica. Los músicos de ragtime le daban un ritmo sincopado y ejecutaban una nota dos veces (a la mitad del valor de tiempo), mientras que el estilo de Nueva Orleans usaba una improvisación rítmica más intrincada a menudo colocando notas lejos del golpe tácito (comparen, por ejemplo, el piano de Jelly Roll Morton con los de Scott Joplin). Los músicos del estilo de Nueva Orleans también adoptaron mucho vocabulario del blues, incluyendo notas dobladas, notas de blues y "gruñidos" instrumentales no usados en los instrumentos europeos.

Las figuras clave en el desarrollo temprano del nuevo estilo fueron Freddie Keppard, que dominó el estilo de Bolden; Joe Oliver, que tenía un estilo más profundamente basado en el blues que el de Bolden's; y Kid Ory, un trombonista que ayudó a cristalizar el estilo con sus banda contratando a muchos de los mejores músicos de la ciudad. El nuevo estilo también fue dirigido a los jóvenes blancos, especialmente a los hijos de inmigrantes de la clase trabajadora, quienes adoptaron el estilo con entusiasmo. Papa Jack Laine lideró una banda multi-étnica por la que pasaron casi dos generaciones de músicos blancos de jazz de Nueva Orleans (y también una cantidad de gente de color).

Otros estilos regionales

Mientras tanto, otros estilos regionales se estuvieron desarrollando, los cuales influenciarían el desarrollo del jazz.

El ministro afroamericano Reverendo Daniel J. Jenkins de Charleston (Carolina del Sur), fue una figura insólita de gran importancia en el temprano desarrollo del jazz. En 1891, Jenkins estableció el Orfanato Jenkins para niños y cuatro años después instituyó un riguroso programa musical en el cual los jóvenes del orfanato eran educados en música religiosa y secular contemporánea, incluyendo overturas y marchas. Huérfanos precoces y fugitivos, algunos de los cuales tocaban ragtime en bares y burdeles, fueron enviados al orfanato para su "salvación" y rehabilitación, y también para que hicieran su contribución a la música. Siguiendo la moda de los Fisk Jubilee Singers y de la Universidad de Fisk, las bandas del orfanato Jenkins viajaron mucho, ganando dinero para mantener el orfanato. Era un costoso emprendimiento. Jenkins recibía anualmente en el orfanato aproximadamente 125 - 150 "ovejas negras", y muchos de ellos recibieron entrenamiento musical formal. Menos de 30 años después, cinco bandas actuaban nacionalmente, y una de ellas viajaba a Inglaterra -en contra de la tradición Fisk. Sería difícil exagerar la influencia de las bandas del Orfanato Jenkins en el temprano jazz, dado que sus miembros llegaron a tocar con leyendas del jazz como Duke Ellington, Lionel Hampton y Count Basie. Entre ellos estuvieron los virtuosos trompetistas Cladys "Cat" Anderson, Gus Aitken y Jabbo Smith.

En el norte de Estados Unidos, se desarrolló un estilo "caliente" de tocar ragtime. Centrándonos en la ciudad de Nueva York, se puede encontrar este estilo en las comunidades afroamericanas desde Baltimore hasta Maryland. Algunos comentaristas posteriores han categorizado esta forma musical como una temprana forma de jazz, mientras que otros discrepan. Fue caracterizado por su ritmo jovial, pero carecía de la influencia "blues" de los estilos sureños. Las versiones solistas de piano del estilo norteño fueron tipificadas por pianistas como el célebre compositor Eubie Blake (un hijo de esclavos cuya carrera musical se extendió durante ocho décadas). James P. Johnson tomó el estilo norteño y en 1919 desarrolló un estilo propio para tocar que fue conocido como "stride", también conocido como "barrelhouse piano". En este estilo, la mano derecha toca la melodía, mientras que la izquierda camina o "da saltos" de un compás más rápido a uno más lento, manteniendo el ritmo. Johnson influyó a pianistas posteriores como Fats Waller, Willie "The Lion" Smith, Art Tatum y Billy Kyle.

El principal líder orquestal de este estilo fue James Reese Europe, y sus grabaciones de 1913 y 1914 preservan un raro vislumbre de la cumbre de este estilo. Fue durante estos tiempos cuando la música de Europe influyó en un entonces joven George Gershwin, quien compondría la clásica "Rapsodia en azul" ("Rhapsody in Blue") inspirada en el jazz. En la época en que Europe grabó nuevamente, en 1919, Gershwin incorporó a su vez la influencia que había tenido en él el estilo de Nueva Orleans a su música. Las grabaciones de Tim Brymn dieron a las generaciones siguientes una mirada diferente del "caliente" estilo norteño sin ser demasiado evidente la influencia de Nueva Orleans.

A comienzos de 1910 en Chicago, un tipo popular de bandas de baile consistió en un saxofón tocando una melodía vigorosamente: Bud Freeman era su nombre. La ciudad pronto cayó en una fuerte influencia de los músicos de Nueva Orleans, y el estilo más antiguó se fusionó con el de Nueva Orleans para formar lo que sería llamado "Chicago Jazz".

A las orillas del Mississippi desde Memphis, Tennessee, hasta Saint Louis, Missouri, se desarrolló otro estilo de bandas que incorporaron el Blues. El compositor y líder más famoso de este estilo fue el "Padre del Blues", W. C. Handy. Mientras que en algunos aspectos era similar al estilo de Nueva Orleans (la influencia de Bolden se difundió a lo largo del río), carecía de la libre improvisación de los estilos más sureños. Handy, por muchos años acusó al jazz de ser innecesariamente caótico, y en su estilo la improvisación estaba limitada a cortos rellenos entre frases considerándolo inapropiado para la melodía principal.

Movimiento por los derechos civiles y el Jazz

El Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos fue una lucha no violenta para extender el acceso pleno a los derechos civiles y la igualdad ante la ley a los grupos que no los tienen, sobre todo a los afroamericanos. Esa lucha tenía como objetivo terminar la discriminación contra los afroamericanos y con la segregación racial, especialmente en los estados del Sur. Se considera que este período en 1955 con la Asociación para el Mejoramiento de Montgomery y finaliza con el asesinato de Martin Luther King Jr., aunque el movimiento por los derechos civiles sigue actuando. El trompetista Louis Armstrong contribuyó económicamente con este movimiento. Ray Charles (el cantante y pianista) también aportó a la causa. Archie Shepp (escritor, músico y activista político) comienza a usar su música para apoyar la lucha de los negros americanos. Compuso dos temas claramente relacionados con esta lucha: “Rufus" es la transposición musical del linchamiento de un negro y “The Funeral” está dedicada al secretario de la NAACP, Medgar Evers, quien había sido asesinado por aquellos años. Su disco más famoso fue Fire Music,[12] en el que sus composiciones estaban dedicadas a las grandes figuras negras del movimiento, entre ellas, Malcolm X (activista de una organización llamada La nación del Islam). El baterista Max Roach, muy sensibilizado con la lucha de los negros introduce en su arte una intención totalmente política. En 1960, ese discurso se radicaliza y pasa de las palabras a los hechos organizando un festival paralelo y alternativo al oficial de Newport de ese año como forma de protesta contra la segregación racial y graba el disco We Insist! Freedom Now Suite, una declaración contra el racismo manifestado desde la misma portada del álbum, donde se ve a un camarero blanco en la barra de un café con gesto amenazante hacía sus tres clientes negros. Sonny Rollins y Coleman Hawkins graban Freedom Suite, que fue la primer composición de jazz explícitamente dedicada a la protesta. Sobre este disco, Rollins dijo “América está embebida en cultura negra”. Sostenía que los afroamericanos representaban la esencia de la cultura americana pero eran oprimidos por un grupo (europeos blancos). Freedom Suite era un grito de protesta contra la forma en la que se los trataba a los afroamericanos desde los días de la esclavitud hasta los días de la grabación del disco. Rollins fue un hombre brillante que logró canalizar sus sentimientos de opresión a través del ejercicio del arte. Sidney Bechet (clarinetista nacido en Nueva Orleans a fines del siglo XIX) dijo: “Después de la emancipación…todos los que han sido esclavos necesitan ahora la música más que nunca; es como si trataran de encontrar en esta música lo que se suponía que encontrarían con esta libertad: tocar la música y escucharla esperando que exprese lo que necesitan aprender una vez que hayan aprendido que no es sólo a los blancos a los que le tiene que llegar la música, sino directo a la vida, y a lo que un hombre hace con su vida cuando finalmente es suya.”