Hasta luego, Marianne
Acércate a la ventana, mi queridita
Me gustaría intentar leerte la palma.
Yo solía pensar que era algo gitano
antes de permitirte que me trajeras a casa.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Bueno, tú sabes que amo vivir contigo,
pero tú me haces olvidar
tantísimas cosas...
Olvido rezarle al ángel
y entonces los ángeles olvidan rezar por nosotros.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Nos encontramos cuando éramos casi jóvenes
muy dentro del parque de lilas verdes.
Tú te abrazaste hacia mí como si yo fuera un crucifijo
cuando íbamos de rodillas cruzando la oscuridad.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Todas tus cartas dicen que estás a mi lado ahora
entonces, ¿por qué me siento solo?
Permanezco sobre una repisa y tu fina tela de araña
está amarrando mi tobillo a una piedra.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Por ahora necesito tu amor oculto.
Estoy frío como una cuchilla de afeitar nueva.
Me dejaste cuando te dije que era curioso.
Nunca te dije que fuera valiente.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Oh! Eres realmente tan bella.
veo que te has ido y te has cambiado de nombre otra vez
y justo cuando yo había escalado toda esta ladera
para lavarme los párpados bajo la lluvia.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Oh! Tus ojos! Bueno, olvido tus ojos.
Tu cuerpo está en casa en cualquier mar.
¿Cómo has llegado a divulgar indiscretamente
tus noticias a todo el mundo,
cuando dijiste que eran un secreto para mí?
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
(Leonard Cohen) (1967)
Acércate a la ventana, mi queridita
Me gustaría intentar leerte la palma.
Yo solía pensar que era algo gitano
antes de permitirte que me trajeras a casa.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Bueno, tú sabes que amo vivir contigo,
pero tú me haces olvidar
tantísimas cosas...
Olvido rezarle al ángel
y entonces los ángeles olvidan rezar por nosotros.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Nos encontramos cuando éramos casi jóvenes
muy dentro del parque de lilas verdes.
Tú te abrazaste hacia mí como si yo fuera un crucifijo
cuando íbamos de rodillas cruzando la oscuridad.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Todas tus cartas dicen que estás a mi lado ahora
entonces, ¿por qué me siento solo?
Permanezco sobre una repisa y tu fina tela de araña
está amarrando mi tobillo a una piedra.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Por ahora necesito tu amor oculto.
Estoy frío como una cuchilla de afeitar nueva.
Me dejaste cuando te dije que era curioso.
Nunca te dije que fuera valiente.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Oh! Eres realmente tan bella.
veo que te has ido y te has cambiado de nombre otra vez
y justo cuando yo había escalado toda esta ladera
para lavarme los párpados bajo la lluvia.
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
Oh! Tus ojos! Bueno, olvido tus ojos.
Tu cuerpo está en casa en cualquier mar.
¿Cómo has llegado a divulgar indiscretamente
tus noticias a todo el mundo,
cuando dijiste que eran un secreto para mí?
Hasta luego, Marianne
es tiempo de que comencemos a reir y a llorar
sobre todo ello de nuevo.
(Leonard Cohen) (1967)

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