domingo, 5 de abril de 2009

BOB DYLAN "Shelter From The Storm"

Fue en otro tiempo,
un tiempo de fatigas y sangre
cuando la negrura era virtud y la carretera
estaba llena de barro
yo llegué desde el desierto,
una criatura carente de forma.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

Y si vuelvo a pasar por este camino
puedes estar seguro
que siempre haré lo mejor por ella,
de eso te doy mi palabra
en un mundo de muerte
de ojos acerados y hombres.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

No cruzamos ni una palabra,
el riesgo era muy pequeño
todo hasta entonces había quedado
sin resolver
intenta imaginarte un lugar donde siempre
se esté a salvo y caliente.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

Yo estaba quemado de cansancio,
enterrado en el granizo
envenenado en los espinos
y expulsado del sendero
cazado como un cocodrilo, arruinado en la mies.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

De pronto di la vuelta
y ella estaba allí
con pulseras de plata en las muñecas
y flores en el pelo
se me acercó con gracia
y cogió mi corona de espinas.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

Ahora hay una pared entre nosotros,
se ha perdido algo
cogí demasiado como garantía,
entendí mal la situación
lo bastante como para pensar que esto comenzó en una larga mañana ya olvidada.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

Bien, el diputado camina sobre clavos
y el predicador cabalga una montaña
pero en realidad nada importa mucho,
lo único que cuenta es la fatalidad
y el enterrador tuerto
toca un cuerno inútil.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

He oído a recién nacidos sollozar
como una paloma mañanera
y ancianos con los dientes rotos
varados sin amor
¿entiendo tu pregunta, tío,
no hay esperanza ni amparo?
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

En una aldea de la montaña
jugaron con ventaja para conseguir mi ropa
yo regateé para conseguir mi salvación
y ellos me dieron una dosis letal
yo ofrecí mi inocencia
y fui pagado con desprecio.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

Bueno, estoy viviendo en el extranjero
pero estoy dando saltos para cruzar la frontera
la belleza camina sobre el filo de una navaja, algún día la haré mía
si consigo dar marcha atrás al reloj
hasta cuando Dios y ella nacieron.
“Entra”, dijo ella,
“te daré cobijo frente a la tormenta”.

Bob Dylan (1975)




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