
Jim Croce comenzó su carrera musical a la edad de cinco años tocando en el acordeón “Lady of Spain”. Jim no se tomaría en serio su carrera musical hasta el año 1964 cuando estudiaba en la escuela Villanova en Pennsylnania. Allí creó varias bandas con los estudiantes que formaban parte de las fraternidades estudiantiles y empezó a tocar en fiestas…”cualquier cosa que la gente quería escuchar…blues, country, rock, acapella….cualquier cosa". Una de aquellas bandas fue elegida para realizar un intercambio musical entre África y el Middle East. “Fueron buenos tiempos…” recuerda Jim …“Solíamos odiar lo que la gente odiaba y vivíamos en el campo tocando nuestras canciones. Naturalmente ellos no sabían inglés…pero si tú interpretas lo que sientes, la gente te entiende”.
Jim regresó a Philadelphia y decidió hacerse un músico “serio” pero es difícil ganarse la vida en una banda y sus trabajos anteriores le habían hecho perder la ilusión: “había trabajado en la construcción y había sido soldador cuando estaba en la escuela. Pero prefería hacer otras cosas en vez de quemarme así”.Siendo como era un desconocido interprete de acordeón, pasó mucho tiempo intentando descubrir esas otras cosas. Su determinación de ser serio (“tenía un par de zapatos que parecían el As de Espadas, con agujeros en las suelas”) le condujo hasta un trabajo en una emisora de radio en Philadelphia donde cambió los anuncios publicitarios por Soul. “Le vendí un programa a Piscinas Bronco y escribí el texto del spot: “te vas a enrollar y vas a disparar a esa piscina….hazlo!” Su constante frustración le llevó a dejar de dar clases de guitarra en un campamento de verano (“a gente que era tan holgazana que no eran capaces ni de atarse los cordones de sus propios zapatos”) e incluso se alistó en la Armada U.S.A. Jim no tuvo una carrera militar ilustre pero solía decir que si alguna vez tuviera que defender a su país de una guerra lo haría con una fregona.
De vuelta a la radio otra vez, (“esto tiene que ver con el fin de mi seriedad”) Jim intentó la “educación especial” para solventar problemas estudiantiles en escuelas de Philadelphia. Finalmente decidió darle una oportunidad a la música. Empezó a tocar en algunos bares difíciles (“aún recuerdo como tocaba mi guitarra más rápido que cualquier otro”) y entonces Jim y su esposa Ingrid se mudaron a New York y allí decidieron trabajar en diversas coffeehouses.
En esta época ya empezaron a coleccionar guitarras.
Tommy West, compañero del Instituto, le presentó a Terry Cashman y en 1969 Cashman y West fueron los encargados de producir el primer álbum de Jim e Ingrid. Ambos aprovecharon el circuito de los coffehouses para actuaciones pero pronto les afectó la actividad frenética de la vida en la ciudad y se mudaron a Pennsylvania donde tuvieron a su hijo, Adrian. Ingrid aprendió a cocer pan y a enlatar frutas y vegetales y Jim, como si fuese una dama rica que se desprende de sus joyas, fue vendiendo las guitarras que había comprado una por una. Cuando se acabaron las guitarras, Jim volvió a la construcción y aprovechó para viajar a New York a hacer alguna grabación en estudio. “Muchos “oohs” y “ahss” para anuncios. Seguía pensando…tal vez mañana cantaré más palabras”.
Su primer álbum Don´t Mess Around Jim fue un éxito instantáneo. Jim se convirtió en uno de los interpretes mejor pagados de los clubs y auditorios y el tema principal del álbum junto a “Operator” fueron los que más éxito tuvieron del disco. La sinceridad y contagiosa amistad de las interpretaciones de Jim en directo hicieron que fuese reclamado por audiencias de todo tipo. “Bueno, -reía Jim- estoy orgulloso por no tener que dar más palos de ciego. Es mucho más fácil vivir buenos momentos. Creo que la música debería hacer que la gente se sentase y se mantuviese más unida…solo deseo que la gente no de patadas al aire”.
Desde su primer álbum las cosas solo le fueron bien a Jim. “Bad Bad Leroy Brown”, single de su segundo disco y lanzado en julio de 1973, llegó a ser disco de oro. Frank Sinatra realizó una versión de esta canción ese mismo año.
Pero dos meses después, Jim Croce fallecería víctima de una accidente de aviación en Natchitoches, Louisiana. En la estela de su muerte aún aparecería un top ten en la lista de éxitos: “I Got a Name” que fue incluida en la película “The Last American Hero”. La contemplativa “Time in a Bottle” fue lanzada a finales de 1973 y significó el último nº 1 de Jim Croce de ese año. Infinidad de singles aparecieron más tarde durante 1974. Grabaciones que Jim deseaba hubiesen formado parte de otro disco. Pero eso fue algo que él ya no pudo ver.
“Cogía el acordeón y lo agitaba mientras sonreía. No sonaba muy bien pero seguro que la gente se fijaba en mí”

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